El fin de semana pasado llego a nuestras pantallas La chispa de la vida, el nuevo trabajo del director Álex de la Iglesia tras su marcha de la Academia de Cine Español. El año pasado firmó una loable metáfora sobre el tardofranquismo con un triángulo amoroso inolvidable en la irrepetible Balada triste de trompeta -por la cual ganó el premio al mejor director y guión en Venecia- . Con esta comedia dramática baja el listón, pero ofrece un digno entretenimiento con bastantes puntos fuertes.
