Jesse: Tengo una idea loca, pero si no te pregunto me arrepentiré por el resto de mi vida.
Celine: ¿Cuál?
Jesse: Quiero seguir conversando. No sé cuál es tu situación, pero siento que tenemos una conexión. ¿Sí?
Celine: Sí, yo también.
Jesse: Genial. Ésta es la idea. Bájate conmigo y visitemos la ciudad.
1995. Unos jovencísimos Ethan Hawke y Julie Delpy sorprendían y entusiasmaban a los espectadores con su aventura romántica de una sola noche por las calles de Viena. El director de la cinta, Richard Linklater, y la guionista Kim Krizan conseguían con sus diálogos plasmar en la gran pantalla, y fuera de tópicos, no sólo las emociones del primer amor, sino también las inseguridades del futuro, las relaciones de los jóvenes con sus padres y algunas de las preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez u otra a esa edad. Miles de jóvenes que ven la película continúan identificándose con Jesse y Celine hoy en día, una conexión que no consiguen todas las películas.


