En 1948, el señor George Orwell hablaba de la sociedad del Gran Hermano
como una población vigilada en donde la libertad era la esclavitud y la
ignorancia la fuerza. Una población ignorante que, a su vez, adulaba a sus
controladores. Federico Fellini, por su parte, al igual que los directores del
neorrealismo italiano, ya pintaron la desesperación de las familias en la
Italia de la posguerra. Hoy, Matteo Garrone, director de la aclamada Gomorra, coge un poco de ambos para
retratar, también con el uso de la comedia, una importante parte de la sociedad
italiana. De hecho, el gentilicio aquí es lo de menos, porque la realidad de Reality, valga la redundancia, se puede
aplicar a toda la sociedad en general, a todos aquellos que, más o menos cerca del
lindar de la pobreza, se crean una realidad ficticia en torno a la televisión,
soñando con falsas verdades y felicidades inventadas que les impiden ver a su
alrededor y tirar adelante.