Desde este blog ya son varias las veces que he defendido al cine español. Una cinematografía con grandes películas, buenas, malas y desastrosas. Como en todos los países (USA, Francia, Alemania o Japón...). Llevamos un año un poco flojo, donde lo más (y casi único) destacable es la estupenda Els nens salvatges, la decepción de Sueño y silencio, la inteligente Extraterrestre, la muy eficaz Grupo 7 y la divertidísima [REC] 3:Génesis. Estoy harto de leer que el cine español es malo solo porque se estrenan cosas como Impávido o productos puramente taquilleros como Tengo ganas de ti. Y luego está el público que se encandila del buen cine español, pero no del grande: aquel que logra el éxito como Ágora, El orfanato o Luces rojas... y saca de su boca el peor comentario de este país: "Pues no parece española".
