La ilusión y las ganas de vivir es lo que más se respira en Las sesiones, la comedia dramática de Ben Lewin, director que regresa a la gran pantalla tras 18 años de su anterior trabajo: Golpe de suerte. También se respira gran trabajo interpretativo y un buen guión que sustenta una muy buena historia con el tono adecuado, alejado de los sentimentalismos de manual.
