Que alguien me explique porque tengo que empezar la crítica diciendo "el otro día fui al cine a ver Un lugar para soñar, ¡y vaya si soñé! Soñé tanto, que por poco triumfo patinando...". A ver, si la trama de la película tuviera algo que ver con este título, por vago y poco original que fuera, se aceptaría (es la decisión del guionista, director o quien sea relacionado con la realización del film). Pero como no lo es, no puedo más que volver a quejarme de una labor pésima en la traducción de este título, que solo hace que dar una visión equivocada de esta película, sencilla pero encantadora, sobre cómo el cambio puede ser a veces la mejor manera de superar los duros obstáculos que nos encontramos en la vida. Estamos hablando de We bought a zoo (Hemos comprado un zoo).