Un subastador de arte se ve mezclado con un grupo de criminales para robar
un cuadro de Goya. Durante el robo, recibe un fuerte golpe en la cabeza que le
hace olvidar todo sobre el día, en especial, dónde ha puesto el cuadro robado.
Amenazado por sus “compañeros”, irá a ver a una experta en hipnotismo para que
le ayude a recordar.
Decir más sobre el argumento de Trance,
la nueva película de Danny Boyle que llega hoy a nuestros cines, sería irrespetuoso de cara al espectador,
aparte de no tener ninguna gracia. Digamos que la película se construye a base
de una serie de capas de sueños, paranoias, disparos y multitud de giros inesperados
—quizás demasiados para el espectador que vaya a pasar una tarde tranquila al
cine—. El resultado final, sin embargo, es un film entretenido y de ritmo
vertiginoso que no pierde en ningún momento el sello típico del director:
cámara rápida, tonalidades extremas y genial montaje de escenas.