Después de meterse con los zombis y los repartidores de pizza, el director
Ruben Fleischer se introduce en el mundo del crimen organizado de la ciudad de Los
Ángeles, en los años 50. El resultado es un film de acción superficial que, aun
lejos del buen cine negro, divierte por su toque paródico hacia el género y
entretiene la mayor parte de sus 113 minutos. “Basada” en hechos reales y en un
libro de Paul Lieberman, Gangster Squad (brigada
de élite) es el estreno palomitero de la semana.
La escena se sitúa en el año 1949, en el momento en que un grupo de
policías decide actuar en secreto y fuera de la ley para acabar con el reinado
del mafioso Mickey Cohen (Sean Penn), quien controla todo el tráfico sexual, de
drogas y apuestas de la ciudad. Siguiendo la cronología de los hechos, la historia
de Gangster Squad correspondería justo
a los meses anteriores al comienzo del ya clásico L.A.Confidential, lo cual nos lleva a una inevitable comparación
entre ambas películas. Si la película de Curtis Hanson sobresalía por una intricada,
precisa y absorbente trama policiaca, la de Fleischer destaca por un absoluto
vacío argumental, previsibilidad y falta de suspense. La historia se limita exclusivamente
a los atentados de la brigada contra los negocios del malo malísimo de la
función. Eso sí, lo hace con bastante gracia, divertimento y sin aburrir al
personal.