Todos los fans de Lasse Hallström recordarán a Lena Olin blandiendo una
sartén y liberándose de su matrimonio opresivo con la ayuda de Juliette Binoche
y su chocolate. En Un lugar donde refugiarse, el estreno rosa de la semana, el
director sueco vuelve a tocar el tema del maltrato. Esta vez, sin embargo,
no lo hace según sus reglas, sino que sigue las del ya consagrado autor de
dramas románticos, Nicholas Sparks. Hallström aparca de nuevo su estilo, pues,
para presentarnos un film previsible,
superficial y romántico que, no
obstante, puede ser perfectamente disfrutable para los fans del género y del
autor.
Una misteriosa mujer llega al pequeño pueblo costanero de Southport,
Carolina del Norte, escapando de un oscuro pasado. Con la intención de empezar de nuevo en un lugar lejos de casa, la
chica entablará relación con el dueño de la tienda del pueblo, un viudo con dos
hijos que la ayudará a recobrar la confianza consigo misma y con los demás. Su
secreto, sin embargo, acabará saliendo a la luz y pondrá a prueba el amor que sienten entre ambos.