Difícil comedia la que presenta Santi Amodeo en su nuevo trabajo. Juega demasiadas cartas bajo un mismo techo: la absurdidad. Decenas de situaciones y personajes se enlazan en un sinfín de despropósitos, abusando de la carencia de lógica y un hilo narrativo un tanto desligado. ¿Quién mató a Bambi? está lejos de ser la película espantosa que vaticina su esperpéntico tráiler, pero tampoco puede situarse en la liga de grandes comedias de nuestro cine como No controles, Primos o Promoción fantasma.
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martes, 11 de marzo de 2014
'¿Quién mató a Bambi?', una absurdidad tras otra con cierta gracia
Difícil comedia la que presenta Santi Amodeo en su nuevo trabajo. Juega demasiadas cartas bajo un mismo techo: la absurdidad. Decenas de situaciones y personajes se enlazan en un sinfín de despropósitos, abusando de la carencia de lógica y un hilo narrativo un tanto desligado. ¿Quién mató a Bambi? está lejos de ser la película espantosa que vaticina su esperpéntico tráiler, pero tampoco puede situarse en la liga de grandes comedias de nuestro cine como No controles, Primos o Promoción fantasma.
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domingo, 23 de diciembre de 2012
‘Infancia Clandestina’, la poderosa y desgarradora visión de un niño
El cine actual, estaremos de acuerdo, es demasiado explícito. Para lo bueno y para lo malo, pero es la verdad. ¿Nos interesa ver con detalle cómo le meten a alguien un destornillador en el ojo? Nos guste más o menos, si esa es la mejor manera de hacer llegar al espectador la idea central de la película, quizás sí. Pero el debate del explícito-implícito no pertenece únicamente al género del terror; también podemos encontrarlo en una comedia, en una historia bélica o en una cinta dramática, donde la presencia o no de violencia explícita puede ser clave en el impacto y emoción que se genera en el público. Un ejemplo lo encontramos en Infancia Clandestina, coproducción entre Argentina y España dirigida por Benjamín Ávila, que se estrena en el largometraje de ficción.
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