Últimamente parece que la única manera de defender los blockbusters actuales se reduzca a esta simple pregunta: “¿entretienen o no?”. En el caso de cintas como Divergente, Cazadores de sombras, Transformers, Hércules y tantas otras, la respuesta a esta pregunta, tan subjetiva como la que más, puede ser la diferencia entre un aprobado y un suspenso. No pasa lo mismo con otras superproducciones del estilo de Star Trek, El amanecer del planeta de los simios, Skyfall o algún que otro X-Men, a las que cualquiera podría considerar como buenas películas basándose en todos —o la mayoría— de los elementos de la cinematografía que el “ser una buena película” conlleva: dirección, desarrollo de la narración, montaje, interpretaciones, etc.
