En un escenario en el que The Artist se presenta como la película del año que rinde homenaje al cine clásico, mudo y en blanco y negro, aparece otra película que capta nuestra atención, La invención de Hugo, y es que el hecho de que Martin Scorsese (director de Taxi Driver y Infiltrados) dirija su primera película en 3D y a priori dirigida a un público infantil no es para menos y despierta curiosidades. Pero La invención de Hugo es mucho más que una película para niños y más allá de su fachada pueril esconde grandes y agradables sorpresas que convertirán el film en algo mucho más profundo e significativo para el mundo del cine. En medio de las superproducciones, Hollywood y las taquillas, Scorsese nos hace recordar los humildes orígenes de esta industria y nos invita a disfrutar del cine como nunca.
