
En plena temporada de premios, con un calendario fílmico lleno de
expectativas, prejuicios, academicismos y polémicas, es todo un alivio ir al
cine y encontrarse con Las ventajas de
ser un marginado, una bocanada de aire fresco regalo de lo mejor en cine indie del año. Basada en la novela del
mismo director, Stephen Chbosky, el film trata con amabilidad y sinceridad las
luces y sombras de aquellos maravillosos años de la adolescencia —la ironía
está ahí, que cada uno la tome o la deje según su propia experiencia—. Lejos
del típico maniqueísmo entre personajes y grupos estereotipados a que nos tiene
acostumbrados la ficción norteamericana sobre institutos, The Perks of Being a Wallflower muestra la complejidad de unos protagonistas
que sienten, se equivocan, tienen medio, se divierten, ayudan, aman y que, por
encima de todo, necesitan que los quieran.