Cuando
uno lleva pocos minutos de R.I.P.D.,
Departamento de Policía Mortal se pregunta qué hace Jeff Bridges en este
meollo. Darle un toque de calidad, por supuesto. Pero su presencia, porte y
sorna son casi lo único destacable de este blockbuster que hace aguas por todos
lados. No aburre que ya es más que otras compatriotas de Hollywood, pero su
propuesta es bobalicona, muy poco inspirada y fácilmente olvidable. ¿Habrá
caído Bridges en la maldición post-Oscar?
