El director catalán, ganador del Goya por La soledad, reflexiona sobre la juventud española actual en Hermosa juventud, su último y laureado trabajo.
¿Por qué te has fijado en la juventud de hoy en día y has construido este retrato tan verosímil?
Hay una doble dinámica. La primera es escapar de mí mismo tras hacer unas películas muy, muy personales, volcadas en la experimentación formal. Necesitaba salir de ahí y encontrarme más con el espectador. Por otra parte, me pareció importante retratar el momento actual que estamos viviendo en España y el colectivo que más me interesó fue la juventud, porque es el colectivo que más está sufriendo o el más numeroso dentro del sufrimiento. Me interesaba saber cómo piensan y cómo se relacionan, puesto que son el futuro. Conocer la realidad de la juventud me pareció muy interesante.
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