Tu quoque, fili mi!
Muchas veces hemos escuchado esta frase salir de la boca de miles de Césares distintos, en miles de teatros por todo el mundo. En este caso, sin embargo, los hermanos Paolo y Vittorio Taviani han escogido un escenario de lo menos convencional para representar el conocido Julio César de William Shakespeare: una prisión de alta seguridad en Roma. Los verdaderos presos de esta cárcel son los protagonistas de la función, una obra que derrama, más que sangre, pasión teatral de cada uno de los participantes. Hablamos de César debe morir, estrenada la semana pasada en las salas de cine españolas y ganadora del Oso de Oro en el pasado Festival de Berlín.