“Señora, que estamos en un momento difícil de la vida”.
Es una de las frases
que mejor define a Una pistola en cada
mano, la nueva película del director catalán Cesc Gay. La frase la dice
Eduard Fernández en la magistral escena inicial del film, la primera de un conjunto
de pequeñas historias, momentos y secuencias que tienen a los hombres y a “sus
problemas” como principales protagonistas. Podríamos llamarlo la crisis de los
cuarenta, la “pitopausia” o, simplemente, la vida. Sea como sea, el director y
guionista de Krámpack, En la ciudad,
Ficció y V.O.S. nos regala en
esta ocasión su western particular, donde
el estereotipo de masculinidad defendido por Clint Eastwood y John Wayne se
reduce a la figura del hombre cotidiano, trabajado desde la emoción y con cierto
encanto para referirse a su patetismo y sobriedad. Eso sí, no deja de ser una
película, una ficción, y como tal, siempre puede tener sus diferencias con la
realidad, ¿o quizás no?


