
La curiosidad. Ese deseo a veces insaciable de descubrir aquello que se encuentra fuera de nuestro conocimiento. ¿Cómo satisfacer tal actitud, en ocasiones viciosa y obsesiva? Tenemos dos posibilidades: averiguar la verdad o imaginarnosla; realidad o ficción. Pero ¿y si cogemos un poco de ambas? Varios cineastas han jugado con una y con otra a lo largo de los años, consiguiendo mejores y peores resultados. Hitchcock ya trataba con ello en La ventana indiscreta, y si le echamos una ojeada al cine español nos encontraremos con la encantadora VOS de Cesc Gay.
Dos de los ejemplos más recientes serían la simpática Ruby Sparks (Jonathan Dayton, Valerie Faris) y la genial y despiada Seven Psychopaths (Martin McDonagh), aún sin estrenar. Sin embargo, hay algo en el En la casa de François Ozon que cautiva y entusiasma a todos cuanto la ven. La gran triunfadora del Festival de San Sebastián escribe, borra, imagina, vive y juega, sobre todo juega. Juega con las palabras y con las imágenes, tanto, que llega un punto que es casi imposible de descubrir qué es real y qué es ficción. Esta confusión, tan bien plasmada en la gran pantalla por el director francés, así como las interpretaciones de los protagonistas y la música de Philippe Rombi, hacen de Dans la maison el gran estreno de la semana.
À suivre...